domingo, 29 de mayo de 2016

"Ando tan textual que podría comerte la boca a versos"

     "Ando tan textual que podría comerte la boca a versos"

Tu boca alienta mis palabras, tus labios me dictan frases surreales. 
Al abrir esa cavidad ya sé lo siguiente que mis manos escribirán. No hace falta que digas nada. Esa boca tuya me habla con solo mirarla.

Me derriten tus comisuras perfectas. Me inclino ante tu sonrisa
y ese gesto que emana de tu boca...
Mis labios se alborotan ante tu voz. Ese aire que se desliza por tu laringe y que produce melodías al tocar las cuerdas vocales.

Me encanta perderme en tu boca y tener mi lengua en ella,
el calor de tu saliva abriga mi boca
y cuando nuestros labios se enganchan y emiten el sonido inconfundible del beso,
ese beso delicioso, envolvente, hipnotizador.

Es que tu beso en mi boca canta
Mi beso en tu boca baila
Nuestro beso de boca pinta en óleo y en acuarela,

y es que esa boca tuya me hace ver las estrellas.




martes, 17 de mayo de 2016

Intuición



Época otoñal, matices y paisajes que envuelven la vida, las hojas adornan el suelo. Los árboles despejan sus ramas para dar paso a nuevos colores en ellos. Ella camina placidamente por el sendero del parque, inserta en ese ambiente delicado. Su boina a un costado, su bufanda blanca y su largo tapado relucen en ella. Esta contenta. Disfruta de aquel paseo diurno. Los rayos del sol iluminan su cara y provocan un brillo particular en sus ojos. Siente el frío en sus manos pero sus mejillas se sonrojan al contacto del sol. Él está al otro lado del parque, esperándola. Juega con una moneda entre sus dedos. Con los auriculares puestos escucha su música preferida.

Ese día parece haber más gente de la que suele haber, amigos, parejas, familias, mascotas. El parque esta lleno de alegría, de palabras, de risas. Ella camina. Va observando el paisaje a su alrededor, sonríe al ver a los niños jugar, disfruta de ver a los perros correr tras algún objeto arrojado por los aires. De repente, una ráfaga de viento levanta sus cabellos y cubre su rostro por completo. Al descubrirse, lo ve a él a lo lejos. Atina a sonreír, pero no lo hace. Sigue caminando. Lo mira fijamente. Esboza una nueva sonrisa pero sus labios tropiezan. Sin embargo no lo nota. Y en cada paso que anda, un parpadeo, un borrón, y un hilo de comprensión. Sus dedos comienzan a tocarse, rasgando sus cutículas. Sin advertir nada aún, su rostro agraciado se torna serio, medita cada cosa que ve. Apaga su marcha hasta quedar casi inmóvil allí, en el medio del camino a unos casi, exageradamente calculados, 100 pasos de él. 100.
Sus deseos se vuelven confusos, siente la necesidad de virar. Gira la cabeza. Ve un banco. Se sienta. Al lado suyo se encuentra un hombre leyendo un libro. Se queda mirándolo. Él está compenetrado en su lectura, pero la insistida mirada de ella hace dejar esas líneas. La mira. Ella le sonríe, él la mira un poco desorientado y le devuelve la sonrisa. Ella se incorpora hacia el sol y se queda allí, dejando que los tibios rayos acaricien su cuerpo. Cierra los ojos, toma  aire y exhala con suavidad. Él se la queda mirando. No sabe si hablarle. De pronto Ella se para y vuelve a su rumbo. 98..97..96..pasos hasta él.

Comienza a sentir frió. Unos árboles le han bloqueado el contacto con el sol. Lo mira a los 83 pasos de distancia. Quiere sonreír no puede. Lo siente. Se extraña. Piensa. No. No quiere pensar. Deja de pensar y sigue. 65…64…63. Mete sus manos en los bolsillos. Y se relame los labios. Los muerde. Esta inquieta, absorta. Sigue caminando hacía él. Él está ahí, sentado, esperándola, jugando con una moneda, casi de espaldas. No puede verla. Parece estar en su mundo bajo los efectos de la música, como ido, disfrutando de la pasión que ello le genera. 28…27…26. Puede verlo claramente, una sensación intrínseca le recorre por el pecho que le hace tragar saliva. 20…21…22. Lo ve, casi lo siente y jura sentir su perfume, ese que ama, que le encanta sentir. 28…29…30.

sábado, 14 de mayo de 2016

La terca manía de volar

"Nada más cierto en mí que ésta terca manía de volar"
Acción poética NQN.


     Volar inconfundiblemente a lugares reconfortantes. Es esencial tener los sueños bien presentes, quererlos, fomentarlos. Volar. Cuando despego nadie sabe cuándo volveré. Sin siquiera saber que está despejado la pista, esta insistencia arremete y actúa sin preámbulos. Y es posible que no vuelva enseguida puesto que el aire me sienta bien. En un santiamén estoy a millones de años luz de aquí, divirtiendo los oídos, esparciendo melodías de libertad a mí alrededor, que es aquel que no tiene límites. Vagabundeo por el éter soltando el cuerpo e impregnando de energía esta energía lumínica en que me he convertido. Una especie de ráfaga fugaz, que pasa por el universo o los multi - versos como pez en el agua. Es mi sitio. Es mi "tierra". Recorro y siento el aire entre la energía que soy, pura y divina. Sin apretones y desligada de pies que sientan la cabeza que no tengo. No reparo en nada. Solo voy, con todo el mundo. Voy. Y no me importa nada. No me se ocurre acaso pensar en carteras, en rosarios, en claveles, amapolas o chinos. El obsceno pensamiento que fluye por entre mi fuerza es mayor que el que fue ayer. Esta locura que, salvaje, se lanza a las lianas y disfruta del aporreo y la velocidad que alcanza. 
     Es inconfundible el Ser. Preciso es que no se retenga, que no se adule, que no vaya directamente al encuentro de aquel cuerpo placido, tirado en la vida, dispuesto a seguir con las riendas hacia otros lugares terrestres. Es logrado vivir en lo alto, beber de aquella agua quisquillosa que ayuda a volar, que vende extrañezas, que permite construir, disfrazar, caminar y ver lo que no se puede ver.  Me nutro de soluciones y sonidos estrafalarios. De mugre limpia, de pulcritud sucia, de oportunidades y de jolgorio. 
     Precioso es contagiar de este aire. Que crea y cree en lo que realmente no está pasando. No pasa nada, solo aire, solo imágenes, solo sentimientos, solo sensaciones, solo motivaciones. No pasa nada. Mi cuerpo permanece inerte al inconfundible aroma a amor. No se estremece. No resuena. 
     Vuelo, me encuentro con Platón, y nos ponemos a dialogar. Saltan las imperfecciones de ese mundo que esta por algún lado, con sus deficiencias materiales que se desprenden por esos montículos de tierra, y que se arrastran ahí, en ese lugar. Se contrarrestan con esta autonomía que abunda en esta energía. Sabemos de los que hablamos y cada cual tiene su opinión pero nada se siente, nada puede sentirse allí, todo es verso, versa con apaciguamiento en el aire, flotando, pero sin flotar ya que no hay nada que pueda sostenerse del aire. Es aire. Clave para la clave que la melodía necesita. Todo se asume, se apropia, nace.
     Me acuerdo de ese cuerpo que siente, que está sintiendo. La energía retorna y comienza a sentir junto al cuerpo. Ambos se mueven, a veces al unísono, a veces no. A veces sale la energía y vuelve otra vez. Se permite sentir y dejar de sentir para disfrutar de ambas, en sus formas diferentes. Razona la cabeza, el cerebro, las neuronas, las dendritas, el axón. Se desmenuza la vida en esta codificación de ideas para reformular la vida y volver a salir, renovado y fortalecido. Surge de la nada y por la nada misma. Se vuelve mortal pero muta nuevamente al Ello. Existir.

     Nada es más cierto en mí que esta terca manía de volar  

jueves, 5 de mayo de 2016

Solo amor



     El amor es muy amplio, se encuentra de todas formas y colores, desparramado por doquier, impregnado en las cosas materiales y en el aire. Por todas partes.
     El amor puede ser uno solo y millones. Podemos verlo con lupa y descubrir maravillas. Pensarlo en un todo y/o como un sistema donde sus componentes están interrelacionados.
     Desde una simple sonrisa, una mirada cómplice, una canción, un gesto, un aroma…algo. Es ese amor al que me refiero, amor en su totalidad, del sentimiento, de la energía positiva. Simplemente eso. El sentir. Lo bueno que impulsa en la vida. El amor propio, el amor ajeno. Y hay tanto de ese amor que sólo podré explayarme sobre él en un ínfimo sentimiento. Una breve descripción de lo que, en estos minutos, aflore de mi inconsciente.
     Y dentro de ese amor, hay mucha diversidad. Mucha. Y cada cual lo distribuye a su manera, a su parecer, a su sentir en su forma de transitar este viaje llamado vida. A veces suele pasar que tenemos tanto amor alrededor y no nos damos cuenta porque aspiramos a encontrar otro tipo de amor. Alguno que alguien dijo que se debe tener. Y hasta por ahí lo tenemos y no nos damos cuenta. Porque un piensa que debe ser de otro modo. Amor convencional. He dejado pasar frente a mí varios tipos de amores que estaban ahí, en el momento justo que los estaba buscando. Y los dejé pasar, no los vi. Me pregunto qué es lo que estaba buscando en realidad. También he disfrutado plenamente el inconfundible sentimiento del amor y he experimentado el dulce y fresco amor extraño, el amor que uno piensa que no existe.
     El amor es todo. Más allá de su diversidad.
     A veces prevalece un tipo de amor y a veces otro. Y hasta a veces creemos que no queremos ese amor y este se nos cuela por las entrañas, maravillándonos aun más. Ese amor insólito que, descarado, te acapara por completo.
     Amor en todas sus formas. Yo hablo de un solo amor, no hablo de amores varios. Pero lease como se sienta. Estas son palabras de una que cree pensó que el amor era sólo aquel que muchos dicen tener, de una que siempre estuvo en velo por amor, de una que con los años amó, dejo amar y se dejó amar, de una que conquistó y no, de una guerrera del amor, de una loca que anda por ahí repartiendo amor y no, de alguien que censuró el amor, de alguien que vuelve a apostarle al amor. Del amor por la vida y sus pequeñeces en ella. De la gotita de roció deslizándose por la verde hoja en el jardín, del amor carnal, del amor visceral, del placer de ver una obra de Dalí, de hacer una obra de Dalí, de querer sentir, de dejar sentir, de fluir y acometerse a la vida, encomendarse a lo que nos hace bien.  Amar cada cosa que hacemos y permitirse hacerlo. Hacerlo.
     Algunos tendrán más en claro el amor que otros. Ese es otro amor. Mi amor es este, el que tengo, tuve y tendré. Es el que estoy dejando sentir y es el que me sale hoy.
     Espero que les llegue a todos un poco de este loco y trastornado (aunque positivo) amor que hoy quiero y puedo desprender al universo


jueves, 21 de abril de 2016

Viaje en colectivo

                  Un día me tomé el colectivo como siempre lo hacía, iba sentada, sumida en mis pensamientos, mirando por la ventana realmente a ningún lado. De fondo, se dejaban escuchar los murmullos de la gente conversando. Mis oídos captaban palabras vagas y quizá algunas se colaban en mi mente o simplemente se perdían por ahí. En un momento, parados en el semáforo rojo, comencé a sentir un olor deslucido, que paulatinamente, se fue volviendo más y más intenso hasta convertirse en un fétido aroma, repugnante, casi insostenible. Al notarlo, enseguida lo atribuí al lugar dónde estábamos parados puesto que no era una zona precisamente limpia. Y comencé a quejarme – internamente – de la situación. La gente en la calle iba y venía sin parecer advertir el hedor. Sólo, a un par, parecía molestarnos. 
Cambia el semáforo. Luz verde. Avanzamos pero esto no disipó la fetidez, al contrario, ésta se hacía cada vez más presente. Y me di cuenta de que el olor no provenía del exterior, como pensaba, sino que provenia desde dentro del colectivo. Advertí que otros cerca mío también buscaban una respuesta a este pronunciado olor. Y pensaba en cómo podía ser que la mayoría no lo notaba. Seguían entusiasmados en sus charlas, otros en sus mundos internos.  Y todos ahí, enredados en ese ambiente áspero. Buscaba al responsable, ¿podía ser que alguien estuviera tan descompuesto?
Después de varios minutos, todo seguía igual, y comencé a darme cuenta que aquella peste no provenía de una persona. Simplemente estaba en el aire, flotando en el colectivo y sólo algunos podíamos percibirlo. Tal vez sólo nosotros queríamos notarlo, tal vez sólo nosotros inferíamos en que había “algo” llamativo y claramente negativo en el aire, depositado allí, sobre nuestras cabezas, incentivando fantasías, imágenes, y arquetipos varios que  desdibujaban, en unos, la vida y en otros, simplemente guiaban su conducta.
Atiné a enganchar una palabra perdida en el viento para tratar de comprender pero verdaderamente fueron las palabras las que se asieron a mí primero, revolcándose en mi mente y despertando la conciencia. Ellas fueron las que me informaron y sin filtro afloraron sentidos.
Bajé del colectivo con aquellas sensaciones, con miradas cómplices de los que, conmigo, observaron lo atónito de aquel episodio. Miramos y observamos – que no es lo mismo – esos olores que otros sienten con la nariz.  

 Miramos y observamos.

martes, 19 de abril de 2016

Buenas vibras

La vida es una obra de teatro decía Chaplin. El inconfundible genecillo del arte.
"Un día sin reír es un día perdido" y cuantas enseñanzas y risas nos dejó.
El niño dentro que emana a jugar de a ratos, el experto creativo, el adulto estratega, el líder, y el corazón que siente.
Podría decir que las sensaciones son variadas, extensas y caprichosas. Juegan! y se funden en placeres varios.
Sonrisas...y tanto sale de las sonrisas, porque no es sólo con la boca, es con los ojos, con las cejas, las mejillas, el estómago ¡con los pies!
La sonrisa crea un aire que no sólo ha atrapado el interior de la persona, ahora cubre todo el ambiente y lo llena de aroma feliz. Perfume de sonrisas.
Las energías se multiplican y todo se cubre de colores.
Todo al rededor comienza  a sonreír

La vida es una obra de risas.

Decir

          No paran. Mis manos, y mi mente, mi alma también. No paran acaso estuve callada tanto tiempo. Plasmo palabras y palabras en el papel. Salen sentimientos, salen expresiones, salen saberes. Digo con la boca callada. Escribo. Digo. Decir con el alma. Proferir palabras escondidas y con ganas de salir. Tal vez estaban inhibidas y retraídas. Tal vez no eran su momento. 
          Mi torrente sanguíneo no es el mismo. ¿Hay tanto para contar? ¿Hay tanto para descubrir, alguien que debe oir? ¿qué quiero que oiga? Tal vez es todo junto. Pero se siente la necesidad de expresar, de contar, de decir.
          Es una linda sensación que ya extrañaba esta de escribir, de sacar ideas y de compartir. No es que no tenía nada que decir, me estaba contando historias de cómo resolver estos acertijos que da la vida, de cómo lograr esquivar piedras. Y de vivir otras experiencias. Esta bueno el cambio, está bueno el sentir otras cosas y dejar pasar el tiempo para llenarte de nuevas ideas.
          No importa qué, basta con describir lo que pasa, de descargar esta sensación en los dedos y energía que impulsa a mover el lápiz, a escribir en el teclado.

          Decir